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  In Camera — Julio 2007

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  Centrado en Post Producción
El Cantante
La actriz Jennifer López en una escena de El Cantante, filmada por el DF Claudio Chea.
Cortesía de Nuyorican Productions y R-Caro Productions. Crédito de Foto: Eric Liebowitz

El Cantante es la canción representativa y al mismo tiempo el apodo de Hector Lavoe, una estrella de la música popular portorriqueña que conquistó el mundo de la música latina en los años 70. Este inició el fenómeno musical mundial de la salsa actualmente. También es el nombre de la próxima película bibliográfica sobre el cantante la cual es protagonizada por el matrimonio en la vida real de Marc Anthony y Jennifer López.

La vida de Lavoe abarcó desde el apogeo como celebridad hasta los valles de sordidez y tragedia personal. Los realizadores detrás de El Cantante planearon una amplia variedad de looks y texturas para retratar la vida de Lavoe y las épocas que vivió a lo largo de tres décadas.

El director de fotografía Claudio Chea y el director Leon Ichaso filmaron escenas en formato de película 35mm, Super 16mm y Super 8mm. Trabaron en conjunto con el colorista de intermedio digital David Cole de LaserPacific en Hollywood para integrar los diferentes formatos de película y afinar los diversos looks y períodos de tiempo.

“La mayoría de las películas tienen cuatro o cinco looks como máximo”, menciona Cole. “Esta película tiene cerca de 20. No es un uso gratuito del color ya que la historia contribuye por si misma para ese tipo de manipulación, en parte a que cubre un largo período de tiempo. Hay escenas en donde él se está presentando en el Madison Square Garden, y en otras ocasiones se está inyectando drogas o fumando en una casa de crack.

Las primeras escenas donde Lavoe gana popularidad en el Puerto Rico de 1960 fueron caracterizadas con un aspecto de tarjeta postal vibrante y exuberante. Algunas tomas que representan películas caseras fueron fotografiadas en el formato de película Super 8, incluyendo un viaje a la playa de Puerto Rico y otras festividades familiares.

“Cuando Hector se mueve por primera vez a Nueva York, el look no era totalmente surrealista”, menciona Cole. “Aún era vigoroso y excitante pero un poco más granuloso propio de la sensación un tanto de paraíso de Nueva York. Queríamos retratar su sensación de asombro del mundo al cual había sido traído y que había soñado en una oportunidad.”

Lavoe tuvo inevitables recaídas, incluyendo problemas de adicción y tragedias emocionales. Dos escenas que se llevan a cabo en un casa de drogas de la Ciudad de Nueva York brindó oportunidades para crear un diseño visual perturbador. Esas escenas fueron filmadas en formato Super 16.

“Las escenas de la casa de drogas las representamos como un mundo surrealista. “Usamos colores oro, amarillo y verde densos y reales creando una hiper realidad para representar la desesperación. Para hacerlo más granuloso, tratamos de forzar el grano lo mas posible en esa escenas. Mientras viajaban de la casa de crack al Madison Square Garden, las imágenes son más alegres con muchas luces coloridas para conducir a la audiencia hacia la excitación”.

“La película presenta al menos ocho números musicales. Las situaciones van desde grandes escenarios hasta las calles de Puerto Rico. Chea e Ichaso querián que los espectadores se sintieran presentes en los recitales. “Para representar una sensación de espontaneidad, como si la cámara estuviera justo en el lugar, aumentamos el grano en ciertas tomas y dejamos otras limpias” menciona Cole. “Eso funcionó bien con el estilo de documental manual que Claudio logró en la fotografía de la fotografía original”.

A través de la película, los hitos en la carrera de Lavoe están marcados mediante el uso de tapas de álbumes mezclados con otros elementos gráficos. Cole tuvo la oportunidad de graduar alguno de los elementos antes de ingresar el laboratorio de efectos visuales para que fueran mezclados con los montajes.

Cole también grabó algunos plug-ins para el sistema de gradación de color Autodesk Discreet Lustre, la cual fue su principal herramienta en el proyecto. Un plug-in permitió a los realizadores ajustar las intensidades para cada capa de color en una imagen en particular y para ciertas tomas que habían sido fotografiadas en color pero aparecen en la película cercanas al blanco y negro. “Reducir el color de una toma perece simple”, menciona. “Pero con este plug-in pudimos por ejemplo, crear una luminancia en el azul diferente y crear un efecto general sustancialmente diferente en una imagen blanco y negro. También pudimos mezclar a la inversa en un cierto porcentaje de color. A veces teníamos que realmente forzarlo para crear una textura o un grano tipo papel de diario”.

Otro plug-in concebido por Cole le permitió a los realizadores usar un efecto “fuera de registro” similar al aspecto de las revistas mal impresas. Ese efecto fue sólo usado en dos tomas para evocar una imagen chocante y surrealista. También usó plug-ins para eliminar detalles que no correspondían a la época como el de las antenas parabólicas.

En total, Chea e Ichaso emplearon alrededor de tres semanas en la suite de intermedio digital de LaserPacific. “El director nunca había trabajado con intermedio digital, sin embargo, le encantó siendo un inicio exitoso”, menciona Cole. “Fue una labor compleja pero estaba completamente centrado en usar estas herramientas para relatar la historia. Aún cuando teníamos una amplia variedad de looks, y algunos de ellos eran extremadamente estilizados, siempre fueron usados para demostrar o dar énfasis a un punto de la historia. Nuestro objetivo nunca fue ser ostentoso. Eso fue lo interesante y gratificante de este proyecto – usar la tecnología en forma creativa en pos de la historia”.

El Cantante que fue estrenada en el Festival de Cine de Toronto, reunió elogiosos comentarios y fue seleccionada para ser distribuida por Picturehouse Entertainment