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La actriz Jennifer
López en una escena de El Cantante, filmada
por el DF Claudio Chea.
Cortesía de Nuyorican Productions y R-Caro
Productions. Crédito de Foto: Eric Liebowitz |
El Cantante es la canción representativa y al mismo tiempo
el apodo de Hector Lavoe, una estrella de la música popular portorriqueña
que conquistó el mundo de la música latina en los años
70. Este inició el fenómeno musical mundial de la salsa
actualmente. También es el nombre de la próxima película
bibliográfica sobre el cantante la cual es protagonizada por el
matrimonio en la vida real de Marc Anthony y Jennifer López.
La vida de Lavoe abarcó desde el apogeo como celebridad hasta
los valles de sordidez y tragedia personal. Los realizadores detrás
de El Cantante planearon una amplia variedad de looks y texturas
para retratar la vida de Lavoe y las épocas que vivió a
lo largo de tres décadas.
El director de fotografía Claudio Chea y el director Leon Ichaso
filmaron escenas en formato de película 35mm, Super 16mm y Super
8mm. Trabaron en conjunto con el colorista de intermedio digital David
Cole de LaserPacific en Hollywood para integrar los diferentes formatos
de película y afinar los diversos looks y períodos de tiempo.
“La mayoría de las películas tienen cuatro o cinco
looks como máximo”, menciona Cole. “Esta película
tiene cerca de 20. No es un uso gratuito del color ya que la historia
contribuye por si misma para ese tipo de manipulación, en parte
a que cubre un largo período de tiempo. Hay escenas en donde él
se está presentando en el Madison Square Garden, y en otras ocasiones
se está inyectando drogas o fumando en una casa de crack.
Las primeras escenas donde Lavoe gana popularidad en el Puerto Rico
de 1960 fueron caracterizadas con un aspecto de tarjeta postal vibrante
y exuberante. Algunas tomas que representan películas caseras fueron
fotografiadas en el formato de película Super 8, incluyendo un
viaje a la playa de Puerto Rico y otras festividades familiares.
“Cuando Hector se mueve por primera vez a Nueva York, el look
no era totalmente surrealista”, menciona Cole. “Aún
era vigoroso y excitante pero un poco más granuloso propio de la
sensación un tanto de paraíso de Nueva York. Queríamos
retratar su sensación de asombro del mundo al cual había
sido traído y que había soñado en una oportunidad.”
Lavoe tuvo inevitables recaídas, incluyendo problemas de adicción
y tragedias emocionales. Dos escenas que se llevan a cabo en un casa de
drogas de la Ciudad de Nueva York brindó oportunidades para crear
un diseño visual perturbador. Esas escenas fueron filmadas en formato
Super 16.
“Las escenas de la casa de drogas las representamos como un mundo
surrealista. “Usamos colores oro, amarillo y verde densos y reales
creando una hiper realidad para representar la desesperación. Para
hacerlo más granuloso, tratamos de forzar el grano lo mas posible
en esa escenas. Mientras viajaban de la casa de crack al Madison Square
Garden, las imágenes son más alegres con muchas luces coloridas
para conducir a la audiencia hacia la excitación”.
“La película presenta al menos ocho números musicales.
Las situaciones van desde grandes escenarios hasta las calles de Puerto
Rico. Chea e Ichaso querián que los espectadores se sintieran presentes
en los recitales. “Para representar una sensación de espontaneidad,
como si la cámara estuviera justo en el lugar, aumentamos el grano
en ciertas tomas y dejamos otras limpias” menciona Cole. “Eso
funcionó bien con el estilo de documental manual que Claudio logró
en la fotografía de la fotografía original”.
A través de la película, los hitos en la carrera de Lavoe
están marcados mediante el uso de tapas de álbumes mezclados
con otros elementos gráficos. Cole tuvo la oportunidad de graduar
alguno de los elementos antes de ingresar el laboratorio de efectos visuales
para que fueran mezclados con los montajes.
Cole también grabó algunos plug-ins para el sistema de
gradación de color Autodesk Discreet Lustre, la cual fue su principal
herramienta en el proyecto. Un plug-in permitió a los realizadores
ajustar las intensidades para cada capa de color en una imagen en particular
y para ciertas tomas que habían sido fotografiadas en color pero
aparecen en la película cercanas al blanco y negro. “Reducir
el color de una toma perece simple”, menciona. “Pero con este
plug-in pudimos por ejemplo, crear una luminancia en el azul diferente
y crear un efecto general sustancialmente diferente en una imagen blanco
y negro. También pudimos mezclar a la inversa en un cierto porcentaje
de color. A veces teníamos que realmente forzarlo para crear una
textura o un grano tipo papel de diario”.
Otro plug-in concebido por Cole le permitió a los realizadores
usar un efecto “fuera de registro” similar al aspecto de las
revistas mal impresas. Ese efecto fue sólo usado en dos tomas para
evocar una imagen chocante y surrealista. También usó plug-ins
para eliminar detalles que no correspondían a la época como
el de las antenas parabólicas.
En total, Chea e Ichaso emplearon alrededor de tres semanas en la suite
de intermedio digital de LaserPacific. “El director nunca había
trabajado con intermedio digital, sin embargo, le encantó siendo
un inicio exitoso”, menciona Cole. “Fue una labor compleja
pero estaba completamente centrado en usar estas herramientas para relatar
la historia. Aún cuando teníamos una amplia variedad de
looks, y algunos de ellos eran extremadamente estilizados, siempre fueron
usados para demostrar o dar énfasis a un punto de la historia.
Nuestro objetivo nunca fue ser ostentoso. Eso fue lo interesante y gratificante
de este proyecto – usar la tecnología en forma creativa en
pos de la historia”.
El Cantante que fue estrenada en el Festival de Cine de Toronto,
reunió elogiosos comentarios y fue seleccionada para ser distribuida
por Picturehouse Entertainment |