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Adobe Photoshop & la Fotografía
Digital (Nota 2)
por Rogelio Corte
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El formato
RAW.
Nuestro negativo digital. |
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El formato
JPEG.
Compresión destructiva |
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este artículo |
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En el número anterior de ProPass dimos inicio a una serie de notas cuya finalidad es desarrollar los conceptos fundamentales relativos al procesamiento de la imagen obtenida con una cámara digital. En esta nota continuamos expandiendo nuestro universo: presentamos el nuevo formato Negativo Digital y ampliamos nuestra referencia bibliográfica.
Este artículo está basado en gran medida en dos textos breves que consideramos fundamentales y hemos recomendado en el número anterior:“Making the transition from film to digital” de Michael Reichmann, e “Introducing the Digital Negative Specification”, whitepaper de Adobe Inc.
Ambos pueden bajarse de la página de Adobe en Internet que se cita en la bibliografía.
Ecos del pasado [Volver arriba]
Resumiendo los temas ya abordados, sabemos que una foto digital está hecha de píxeles cuadrados, ordenados a la manera de un mosaico en donde cada píxel representa la información de color captada por la cámara en ese punto. La información de color está repartida en tres canales (rojo, verde y azul) y el rango tonal de cada canal puede subdividirse en 256, 1024, 4096 o más tonos (8, 10 y 12 bits respectivamente), dependiendo del sensor de la cámara y el formato de la toma. A esto último se lo llama profundidad de color o bit depth en inglés y es una manera de especificar la cantidad de colores que puede captar o representar un dispositivo (sensor, monitor o impresora, por dar algunos ejemplos).
Disimulado en el texto anterior hay un término que todavía no hemos aclarado y es uno de los protagonistas de la nota: el formato.
El orden de las piezas. [Volver arriba]
El formato es simplemente la manera en que se organiza la información para ser almacenada y procesada electrónicamente. La secuencia de bits organizados según la estructura que el formato dicta, constituye lo que normalmente conocemos por “archivo”.
En otras palabras, un archivo de computadora es una secuencia de bits organizados según un criterio (o formato) que le permite adoptar la apariencia de unidad.
Algunos formatos de archivo están diseñados para almacenar un conjunto específico de datos. Por ejemplo, información visual.
Los formatos de imagen digital existentes son modos estandarizados de almacenar la información visual de fotografías, ilustraciones y otros objetos gráficos.
Desde el punto de vista del usuario, un archivo de imagen representa un nivel de complejidad previo al de su visualización. No vemos lo que está almacenado realmente en el archivo: cuando guardamos una foto digital en nuestra computadora, no guardamos una “foto pequeña” en el disco, aunque algunos sistemas operativos así lo representen, sino una lista de números que, aunque pudiéramos leerla, no nos traería a la mente la imagen del rojizo atardecer que acabamos de fotografiar.
En un archivo de imagen digital, los valores de brillo y color de cada píxel se almacenan como información numérica que luego es procesada por los dispositivos correspondientes para presentarla a los ojos de una persona en forma visualmente coherente.
El mar. [Volver arriba]
La diversidad de formatos de imagen digital existentes es enorme y no viene al caso en este artículo. En la bibliografía damos un link que puede ser útil como introducción al tema.
Nuestra intención es que queden claramente establecidas las principales diferencias entre los archivos que una cámara digital profesional puede generar. La importancia de esto radica en que si conocemos lo que cada formato puede brindarnos, vamos a estar en condiciones de planificar las tomas para aprovechar al máximo las capacidades de nuestra cámara y a la vez organizar el trabajo posterior para no malgastar tiempo y energía en procesos innecesarios.
El océano que vamos a atravesar en esta oportunidad incluye los formatos TIFF, JPEG, EXIF, RAW y DNG.
Viejos conocidos. [Volver arriba]
Los formatos TIFF y JPEG son definitivamente populares. Los encontramos como los modos de salida de la mayoría de las cámaras digitales, incluyendo aquellas no profesionales. Como ocurre con la mayoría de los formatos, sus nombres son siglas en inglés.
TIFF es Tagged Image File Format, algo así como Formato de Archivo de Imagen con Etiquetas. Las etiquetas a que hace refe-rencia su nombre son campos en donde se almacenan diferentes características de la imagen, como su tamaño, profundidad de color y ordenamiento de los canales de color en el archivo, por mencionar unas pocas. Estos campos se almacenan junto con los valores de brillo y color de cada píxel de la imagen.
Los archivos TIFF pueden tener una profundidad de color de hasta 32 bits, permitiendo almacenar imágenes de muy alta definición tonal.
Como un archivo de este tipo puede ocupar mucho espacio, el TIFF tiene asociados un par de esquemas de compresión no destructiva, que preserva los valores de cada píxel de la foto, reduciendo su tamaño aproximadamente a la mitad.
JPEG es Joint Photographic Experts Group, el nombre del grupo de creadores del estándar.
La principal característica de este formato es que las imágenes pueden almacenarse de manera que ocupen muy poco espacio, utilizando una serie de rutinas de programación que permiten comprimir la información contenida en el archivo, a costa de una disminución controlada de la calidad de imagen. A este procedimiento se lo conoce como compresión destructiva.
El término destructivo proviene del hecho de que cuando una imagen fue sometida a este tipo de compresión es imposible recuperar los valores que tenía cada píxel antes de la transformación.
Al abrir un archivo JPEG no veremos la misma imagen aunque a nuestros ojos así lo parezca. En muchos casos la calidad obtenida es satisfactoria y es por esto que las cámaras digitales incluyen este formato, ya que permite almacenar una gran cantidad de fotos en un espacio relativamente reducido como puede serlo una tarjeta de memoria.
Comparativamente, un archivo TIFF color de 3008 x 2000 píxeles con 8 bits de profundidad ocupa 17,2 Mbytes mientras que la misma toma salvada en la cámara como JPEG puede ocupar unos 2,5 Mb.
Los archivos JPEG tienen una profundidad de color máxima de 8 bits, lo cual también compromete la calidad de la imagen, sobre todo en lo que respecta a los procesos que implican variaciones tonales y balances de color. Más adelante llegaremos a este punto.
Metafísica de los metadatos. [Volver arriba]
Es más complicado el subtítulo precedente que el concepto en sí.
Metadatos significa “datos acerca de datos” y refiere a todo conjunto de datos que habla de otro conjunto de información. En suma; es “lo que podemos decir” de un conjunto de datos.
En nuestro caso, metadatos (o metadata en inglés) de una fotografía digital, es el nombre con el que se conoce al conjunto de datos que nos permite reconocer características de la imagen captada por el sensor, entendida como conjunto de píxeles.
De esta manera, ya no es necesario que anotemos prolijamente en nuestra libreta la apertura, velocidad, sensibilidad, lente utilizada, distancia focal, fecha, hora y demás (ni siquiera la ubicación del planeta en donde realizamos la toma, gracias a los nuevos receptores GPS que pueden ser incorporados a algunas cámaras).
Actualmente toda esta información y una gran cantidad adicional de datos son almacenados por la cámara conjuntamente con los valo-res de la imagen.
La estructura de este cuerpo de datos también debe ser estandarizada para facilitar el intercambio de imágenes producidas por los diferentes modelos de cámaras que existen y permitir el aprovechamiento de la información por los distintos programas de manipulación y archivo de imágenes.
Por lo tanto, también existe un formato para dicho conjunto de datos y su nombre es EXIF, Exchange Image Format o Formato para Intercambio de Imágenes.
El EXIF está incorporado en los distintos formatos de imagen que genera una cámara digital, por lo que no es común que lo veamos como un archivo independiente.
Hasta aquí hicimos una rápida recorrida por los formatos más comunes y algunas de sus características.
Pero lo mejor está por comenzar.
Ver el formato JPEG.
Compresión destructiva >>
Ver el formato RAW. Nuestro negativo digital. >>
Materia prima. [Volver arriba]
Este concepto se traduce al inglés como “raw material” y nos sirve de puente para comprender la esencia del término “raw” en relación con la fotografía digital.
“Raw” puede traducirse como “crudo” o “en bruto”, aquello que se presenta tal cual es en la naturaleza, sin haber pasado por otro proceso que el de su recolección. Precisamente este es el sentido que se le da a la información captada por una cámara digital.
Citando a Michael Reichmann: [Volver arriba]
“Un archivo RAW es comparable a la imagen latente contenida en una película expuesta pero no revelada. Este contiene exactamente lo que el chip sensor de la imagen grabó -nada más y nada menos. El fotógrafo está en condiciones de extraer en todo momento el máximo posible de calidad de imagen. Una modesta analogía con el mundo de la película tradicional es el tener la posibilidad de usar un tipo de reve-lador diferente, otros tiempos de revelado, o todo aquello que mejore la imagen del negativo que pueda ser desarrollado en el futuro.”
El “revelado” de la imagen en formato RAW lo realizamos nosotros; en general por medio de una computadora cuyo procesador tiene mucha mayor capacidad de trabajo que los incluidos en las mejores cámaras.
Al tomar una fotografía en RAW los únicos valores asignados en la cámara que influyen en la imagen son: ISO, velocidad del obturador y apertura. Todos los demás parámetros quedan incorporados como metadatos y pueden ser modificados posteriormente con altísimos grados de libertad en nuestro software de conversión de formato RAW (ver cuadro).
Los caminos posibles. [Volver arriba]
Cuando realizamos una toma con una cámara digital, el procesador graba la cantidad de luz que incide en cada píxel del sensor en forma de valores de voltaje que luego son convertidos en una re-presentación digital. Dependiendo del sensor, la información tonal tiene una profundidad de 10, 12 o 14 bits. Si tomamos como ejemplo una cámara que fotografía en 12 bits, tenemos 4096 valores tonales por canal; es decir, el equivalente a un espacio de color compuesto por sesenta y ocho mil millones de colores (40963).
En este punto entra en juego la manera en la que hemos configurado nuestra cámara: si decidimos que la toma se haga en formato RAW, el procesador incorporará en el archivo un encabezado con una serie de metadatos –valores de contraste, saturación, tempera-tura color, balance de blancos y demás parámetros– previamente establecidos, todo lo cual se almacenará en la tarjeta.
Si, en cambio, elegimos producir una imagen JPEG, la misma será sometida a una serie de procesos en la cámara que no dependen íntegramente de nosotros e incluyen cierto grado de alteración del contraste, unsharp masking (máscara de enfoque, para resaltar el aspecto de la imagen al ser impresa), saturación, modificación de la curva tonal o gamma y un obligado y triste descenso a 8 bits de profundidad de color.
Solamente esto último significa que si la toma se hizo en 12 bits y nuestro espacio de color captado era de unos sesenta y ocho mil millones de colores posibles, al pasarla a JPEG el procesador intenta representar los colores de nuestra toma en un espacio reducido a solamente dieciséis millones (2563).
En muchos casos el JPEG permite excelente calidad de impresión. Pero es muy importante para un fotógrafo profesional tener en cuenta que hoy, en fotografía digital, lo que más se asemeja a la “realidad” de la imagen captada, es una imagen en formato RAW.
El RAW funciona como una película no revelada que podemos procesar de distintas formas todas las veces que nos interese. Y puesto que nuestro “laboratorio” está constituido por computadoras y software, toda mejora que se realice en ellos en un futuro podrá ser aprovechada con el mismo archivo, sin necesidad de rehacer la toma. Por ejemplo, monitores de más de 8 bits de profundidad, o dispositivos que ya no se parezcan tanto a monitores (¿alguien dijo “proyectores holográficos”?).
Al menos parte de esto es lo que tienen en mente los creadores del formato DNG.
El Negativo Digital. [Volver arriba]
El formato RAW tiene un gran problema: no es un estándar industrial entre los fabricantes de cámaras. Cada marca tiene su propio RAW .
Para poder ver y editar una imagen tomada en RAW es necesario decodificarla a un espacio de color y un formato estandarizado como TIFF o JPEG. Pero entonces se hace necesario saber cómo codificó el fabricante la información de toma, información que generalmente no se divulga. Es aquí donde entra el formato Negativo Digital o DNG, desarrollado por Adobe Sys. Inc. y pro-puesto como una alternativa de formato público y flexible que permite interpretar indistintamente los formatos RAW de cada marca.
Esto incluye la posibilidad de agregar futuros desarrollos al mismo formato sin dejar atrás los preexistentes, de manera que a través del DNG puedan ser vistas tanto las imágenes “antiguas” del año 2005 como aquellas de las décadas futuras.
Hasta pronto [Volver arriba]
Las imágenes entrañables que vemos y recordamos son luz almacenada como información en nuestro cerebro, envuelta en la calidez de nuestras emociones. Cuando registramos esa imagen en una película, estamos transformando en materia la luz incidente, que sólo deja ahí una mínima huella de su paso.
Por el contrario, la fotografía digital se basa en el almacenamiento de luz como información en una memoria electrónica, y podemos decir que “es luz” lo que se procesa digitalmente.
En este punto, esperamos haber logrado transmitir que más allá de los términos técnicos que nos hielan con la frialdad de la abstracción, la fotografía digital representa un acercamiento trascendental a la bella metáfora que dio origen al arte de captar la luz, y es a la vez un camino de reencuentro con la manera real de percibir y preservar nuestra imagen del mundo.
Bibliografía. [Volver arriba]
Como dijimos al principio de la nota, una fuente importante es el siguiente artículo:“Making the transition from film to digital” de Michael Reichmann, que puede bajarse de:
http://www.adobe.com/digitalimag/pdfs/transition_from_film.pdf
Un punto de partida para conocer el vasto campo de los formatos de imagen digital, puede encontrarse en Wikipedia:
http://en.wikipedia.org/wiki/Image_file_formats
JPEG.
www.jpeg.org
DNG.
La información más completa se encuentra en la página en inglés de Adobe: http://www.adobe.com/products/dng/main.html
El cuerpo principal de la presentación está traducido al castellano:
http://www.adobe.es/products/dng/main.html
Edición RAW.
“Color Managed RAW Workflow”, Jeff Schewe y Bruce Fraser:
http://www.adobe.com/digitalimag/pdfs/color_managed_raw_workflow.pdf
Un artículo que compara la toma en cámara digital con la película de transparencias, utilizando la edición RAW para aprovechar al máximo sus cualidades:
“Highlight Recovery in Adobe Camera Raw”, Jeff Schewe.
http://www.adobe.com/digitalimag/pdfs/highlight_recovery.pdf
“Real World Camera Raw with Adobe Photoshop CS”, Bruce Fraser, 256 págs. Peachpit Press (Julio 2004), y“Real World Camera Raw with Adobe Photoshop CS2”, Bruce Fraser, 336 págs. Peachpit Press (Mayo 2005).
La renombrada revista PEI dejó de publicarse a fines de 2004, pero sus
directivos decidieron dejar abierto en forma absolutamente gratuita
todo su archivo online de guías técnicas y demás artículos de
excelente contenido, que previamente eran únicamente accesibles por suscripción. Esto es por tiempo limitado y vale la pena copiarse los artículos relevantes:
http://www.peimag.com/tutorial.htm
Página principal de la revista:
http://www.peimag.com
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