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Más
allá de las máscaras
Enrique García Henríquez es
un profesional colombiano especializado en retratos.
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Enrique García Henríquez es un profesional colombiano especializado en retratos. El talento y el interés por este género lo llevaron a consagrarse como uno de los mejores retratistas latinoamericanos. “El pibe” Valderrama (futbolista), Shaquira, Tom Jones, Celia Cruz, forman parte de la larga lista de famosos que recurrieron a su preciado ojo fotográfico. Pero García Henriquez se fogueó también, y mucho, en el género comercial; es un referente clave de la fotografía publicitaria en su patria y propietario de Sparta Fotografía, empresa con más de tres décadas dedicadas a la provisión de insumos, servicios y equipos, además de encabezar, en Barranquilla, la Impresión Digital.
A un apasionado en la temática del carnaval, de las máscaras, de ese “teatro de lo absurdo” -según sus textuales palabras- decidimos empezar preguntándole, precisamente, por esta celebración que en su Colombia natal presenta explosiones de color y contraluces desafiantes para el lente más avezado.
P: Sabemos que usted sostiene una mirada profunda sobre la fotografía a partir del carnaval ¿cómo es esto? [Volver arriba]
EGH: Alguna vez lo describí y lo
publiqué: el tema se remite a mis primeras experiencias
tratando de captar esas estrellas fugaces plasmadas de color
que se sucedían -y se suceden- durante los desfiles
de Carnaval. Recuerdo que días después, al revisar
las fotografías, caía en una profunda frustración:
nada o muy poco era lo que yo esperaba. Rumiaba con paciencia
el fracaso hasta el siguiente año, para
intentarlo de nuevo: en algo estaba equivocado. De repente,
y no recuerdo en cuál de los tantos “repentes”
que vivimos los fotógrafos, e iluminado por una luz,
esa que no impresiona placas fotográficas, comprendí
a fondo el problema. El Carnaval es como mil obras de teatro
en un solo escenario, a un tiempo, en el cual miles de actores
quieren, de manera diferente, vomitar sus represiones;
¿de qué manera? : burlándose alegremente
de sus problemas, ridiculizando a quienes se los causan, ocultando
bajo la mágica máscara la cara de lo cotidiano.
El carnaval es también la máscara de lo que
se quiere ser en lo profundo del subconsciente: un rey, un
guerrero, un payaso, una fiera, o el impulso genético
de retornar a nuestras raíces. Así, mirando
el carnaval como representación de lo mundano y lo
fantástico, comprendí que el artista no era
yo sino ellos, los actores, los que demostraban y camuflaban
sus sentires en frenéticos bailes o estereotipadas
poses. Aprendí a ver más allá de la máscara
fachada, la otra cara, el otro yo.
P: En el otro extremo, pero también como parte de una fachada, está la publicidad ¿qué opina de este contrapunto? [Volver arriba]
EGH: Es positivo; la fotografía publicitaria, por su temática variada, abre un mundo de investigación donde el fotógrafo aprende a manejar infinidad de recursos, el producto o el mensaje y a quién debe ser dirigido. Se fotografía un perfume, un programa de lactancia infantil, se ilustra un libro, una máquina, un confite, etc. Cada uno de estos elementos hay que abordarlos de una manera diferente, todas estas circunstancias llevan al enriquecimiento del concepto artístico, pero considero también que los conocimientos artísticos previos y básicos -la estética, el balance, las proporciones, la elección del punto de vista, el estudio de la luz y la paciencia- son fundamentales.
P: ¿Es posible, a su entender, conjugar lo publicitario y lo artístico? [Volver arriba]
EGH: El fin de ambos es un producto, o para que esto suene menos duro, llamémosle “un producido”. Desde el punto de vista fotográfico tengo el concepto de que la fotografía publicitaria se hace y la fotografía artística se toma, una es para otros y la segunda es para uno mismo.
P: ¿Su relación con lo visual, con lo óptico, tiene un origen familiar? [Volver arriba]
EGH: Sí. A la edad de 14 años
recibí la visita de un hermano que vivía en
los Estados Unidos y era fotógrafo de la revista Life.
Cubría en ese momento el incendio de un pozo de petróleo
al interior del país. Traía fotografías
para mostrarle a nuestra madre, e incluía las
imágenes de artistas renombradas de Hollywood: tomas
hechas para reportajes de la revista. Recuerdo que me
impresionó una de Marilyn Monroe. También heredé
un instinto óptico de mi padre, furibundo aficionado
a la astronomía y constructor autodidacta de gigantescos
telescopios, ta-llando con sus manos: espejos parabólicos
de hasta 12” de diámetro a partir de los ojos
de buey de buques de guerra, por ejemplo. Él acoplaba
cámaras a sus oculares y fotografiaba los astros con
increíble nitidez.
P: ¿Cómo se redefine, desde su punto de vista, el mundo fotográfico a partir de la digitalización? [Volver arriba]
EGH: Hay en este momento una confusión grave que se subsanará con el tiempo, la gente está tomando millones de fotografías que se perderán en los discos duros de las computadoras. Es la mismísima historia de la familia, la de los acontecimientos, la que corre ese riesgo, si no se le advierte esta posibilidad al público invitando a guardar los archivos en papel fotográfico. Veo que espontáneamente algunos van adquiriendo esa responsabilidad, pero hace falta una educación masiva. Puede que queden, cultores de lo analógico, pero ¿quien su-ministrará los insumos cuando la fabricación de éstos no sea rentable? Yo a este giro, lo vivo y lo disfruto todos los días, pero sin dejar de añorar los días del blanco y negro. En cuanto a la elección técnica, uso prioritariamente lo digital, pero no siempre. Para impresiones gigantes, por ejemplo, utilizo película positiva Kodak Ektachrome VS.
P: Qué lugar ha tenido la marca Kodak en su vida profesional? [Volver arriba]
EGH: La marca Kodak ha sido un referente especial en toda mi vida profesional de 45 años. Me siento un consentido agradecido de la Marca y de todas las Personas involucradas en esa empresa. Ha sido un matrimonio fructífero y feliz. En cuanto a lo estrictamente técnico, en la tarea del fotógrafo retratista, destaco sus cámaras de alta resolución con excelente manejo de color con énfasis en los tonos de piel y softwares muy dedicados al retrato. En materia de tecnología yo siempre prefiero lo simple… lo abordable.
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