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ENTREVISTA A FERNANDO VENEGAS
foto a foto
Contar historias desde la moda


 
 
Fernando Venegas
   

Haga clic sobre la imagen para ampliar y saber más sobre la fotografía.
 
 

En este artículo

   
Introducción
Todo es Kodak
El Relato de la Moda
El Consejo

A los cuarenta y ocho años de edad, puede decirse que Fernando Venegas acumula una experiencia amplísima. Empezó trabajando en fotografía de eventos sociales y continuó su camino en el mundo de la publicidad. Hoy se dedica exclusivamente al rubro moda, en el cual se siente cómodo e incentivado. Su clientela publicitaria, sin embargo, abarca un impresionante listado de marcas: Nestlé, Gatic, Prodesca, Unilever, Adidas, Massalin, Kraft Suchard, Wella Internacional, Chandon. Su especialidad actual lo ha convocado para firmas como Perlea, Maiderform, Martina Di Trento, Honda, Falabella Chile y muchísimas marcas más, mientras que su tarea editorial incluye colaboraciones regulares con Elle Argentina, Para Ti, Novias Magazine, Revista Viva, Revista La Nación y Gente. Pasó de asistente de producción de Horacio Casares a viajar New York, con la agencia Gowland, haciendo una emblemática campaña de cigarrillos que dejaría huella en la publicidad argentina. Hoy es un número uno en lo suyo y recibe frecuentes encargos laborales del exterior.

En el estudio-loft de Palermo, donde nos recibe, lo vemos trabajar con la naturalidad de quien, por experiencia y talento, consigue que todo parezca fácil. La modelo no hace esfuerzos, pasea sus gestos con felina serenidad al ritmo de las pocas indicaciones de Fernando. Hay sintonía total en el equipo entero: peinador, maquilladoras, todos se mueven con soltura, en una atmósfera distendida. Cada cual hace lo suyo con precisión, sin corridas ni histerias. La sesión es un éxito calmo, pacífico: clima de trabajo ideal.

Influenciado por su padre, que era director de cine, entró a la fotografía, tomándola, esencialmente, como un medio de vida. Empezó haciendo sociales, casamientos, infantiles, y un día se encontró trabajando en publicidad, en Nueva York, para el lanzamiento de la marca de cigarrillos Conway. A esto se sumaron los premios –ganó un CLIO como jefe de producción por un comercial de Volkswagen Utilitarios– y los viajes de estudio; a Sudáfrica y a Estados Unidos, donde enriqueció sus conocimientos de iluminación. De regreso a la Argentina, hizo mucha más fotografía publicitaria, y a medida que pudo elegir fue concentrando su especialidad más en los rostros, en las personas, que en los productos. Su talento para captar la esencia expresiva de las personas a partir de un soberbio manejo de la luz, las tonalidades y los climas, lo catapultó: hoy es uno de los principales fotógrafos de moda, no sólo a nivel nacional sino regional. Tiene cientos de tapas de revistas en su haber con modelos top del circuito.

Entre tanda y tanda, vuelve a recordar a su papá: “El primero en hablarme de la luz fue mi viejo, que era director de cine. En casa se hablaba de luz, de filmaciones, de dirección, el tema era algo habitual, familiar. Él me sugirió que empezara a trabajar en productoras para ver cómo iluminaban, que es lo más importante. Para esa época, lo que yo necesitaba, concretamente, era trabajar, ganarme el pan, y fui por la fotografía en ese sentido. Me había mudado a vivir solo muy joven, a los diecisiete años, y tenía que rebuscármelas. Después de un año de arquitectura dejé la facultad y empecé a hacer fotos en mi club. Fotografiaba a los chicos de las inferiores, jugando al rugby, y después vendía las fotos. Con eso arranqué. También hice sociales, casamientos, en fin… todo lo que podía. Me iba bien, me llamaban mucho para fiestas, etc. Pero cuando pude despegar un poco, empezar a ganar más plata con la publicidad, no quise volver a estar en las fiestas de otros con la cámara colgada.”


Todo es Kodak
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“Antes, en una época, el fotógrafo que hacía fútbol el domingo, a lo mejor al día siguiente estaba haciendo moda para una revista. Estaba más mezclada la cosa. Con el tiempo, el medio se empezó a profesionalizar, a definirse las especialidades, pero tanto en este contexto, como en el anterior, todo es Kodak. Yo empecé y me desarrollé trabajando con transparencias color 120 Ektachrome EPP, EPR. Hacía placas Kodak, me traía las placas de Estados Unidos. Ahora la mayoría es digital, aunque a veces también uso película, por ejemplo la E100G 120 mm . En cuanto a la información, Kodak fue muy importante en nuestro crecimiento; todos nos nutrimos de su información, de su data; yo tengo una cantidad de libros de Kodak con contenidos técnicos que para mí fueron muy importantes.”


El relato de la moda
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“En lo personal, prefiero la moda porque te permite armar relatos propios. Es lo que más disfruto. En cada producción yo busco narrar una historia, situaciones. El trabajo se plantea más o menos así: te dan, por ejemplo, ocho páginas de una revista, la ropa, y un tema. En base a eso, a lo que conversamos con la productora, voy tratando de desarrollar un hilo narrativo. Esto implica no sólo hacer las tomas, sino también dirigir la situación en general, coordinar al equipo que acompaña; técnicos, modelos, maquillaje, etcétera.. Ese clima juega en el resultado final.”


El consejo [Volver arriba]

“Si me preguntaran qué aconsejarle a un principiante, yo le sugeriría que se concentre en trabajar partiendo de la idea de que la fotografía es una cuestión básicamente laboral y comercial. La necesidad es lo que te lleva a progresar. En lo personal, puedo decir que crecí gracias a eso; las ganas te hacen trabajar mejor. Una vez que me encaminé, empezó a llegar solo; primero sociales, después publicidad, después moda, una cosa fue llevándome a la otra. Por eso siempre le digo a aquellos que me consultan: esto tiene que ser un trabajo, si lo tomas como un hobby te va a salir muy caro. El objetivo de un fotógrafo, para que lo suyo se sustente como actividad, es básicamente económico. Si bien hoy yo disfruto de lo que hago y tengo cierta posibilidad de elección, vinculada a optar por cosas que me gustan, le sigo poniendo la misma garra al trabajo que en mis primeros tiempos.”


Del trabajo a la pasión [Volver arriba]

“La pasión por la fotografía…no sé… es muy relativa. En mi caso viene como añadidura a lo laboral. No soy de estar capturando imágenes casuales ni andar detrás de eso. He visto cosas ideales para fotografiar y no tenía una cámara conmigo. Tampoco soy un fotoperiodista, ni hago específicamente deportes. La vez que fui a la cancha, a cubrir un partido, terminé mirando el gol, olvidándome que tenía la cámara.”

Cabe acotar que mientras Fernando dice lo anterior, vemos, al pasar, entre otras de sus obras una impresionante copia de aproximadamente 100 x 50 del tenista argentino José Luis Clerc, en sus mejores tiempos. Está enmarcada, pero apoyada, en la pared, sin mayor ostentación que otros retratos. También vemos fotos de Kate Moss, de Cindy Crawford. Y por supuesto, de su mujer, Martina (modelo de primera línea con mucho trabajo en el exterior) de su hijo, de sus amigos, de sus viajes.

Acaso el largo camino de Fernando Venegas se podría sintetizar en dos elementos: por un lado, todas esas imágenes casi familiares (eso empezaron siendo, en definitiva, sus primeras tomas) que van ampliando el lente hacia el mundo profesional con nuevos destinos y encargos: actualmente hace trabajos para Alemania y Estados Unidos, entre otros países. Por otro lado, una certeza: su sana obsesión puesta en asumir la fotografía, en primera instancia, como un trabajo y en segunda como un arte. Una buena manera de franquear y desacralizar el oficio.


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